Mi cajita esta abierta, como el libro que solo el alma puede leer, como el sentimiento que te hace suspirar y cerrar los ojos. Tiene manías como granos de azúcar, escondiendo deseos, desespero, gritos al viento, miedo y algunos nervios que provocan el roce de una mano suave que me cuida. Se encuentra descubierta, abrazándote, dándote un empujón de rabia, mordiéndose el paréntesis que tu cerraste, sonriendo con los momentos que en mi guardaste. Tiene historias de silencios valientes, rostros ausentes, promesas que murieron y son recordadas, y un poco de miradas que ya no veo.
Mi cajita se encuentra despierta, con un regalo de mis labios y juegos que no agotan, con una luna creciente que se repite y cristales sin hallar transformados en palabras, mientras que las intensiones se iluminan cuando ven a su estrella fugaz llevando nuevas creencias.
Tu mirada y la mía se encontraron para dejar desnuda a la tristeza... Y sonrieron.
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