viernes, 22 de agosto de 2014

Como eso que se siente

Como alguien que espera y no arriesga,
que quiere correr y se detiene,
que ve lo que tiene y pierde lo que quiere.

Como el sentimiento que se encuentra encerrado,
que en un abrazo inseparable de la soledad
te atrapa, te ata, y casi te cambia.

Como la venda que no te deja mirar,
caminar seria como sentir el vació,
ese que en cualquier momento te caerás.

Como el tono perfecto que se siente,
que te hace recordar los sueños
y como un grito del alma susurras: Te quiero.

Como esas manías disfrazadas, viciosas y dolorosas;
esas que revelan cualquier secreto sin hablar,
cualquier defecto sin mirar.

Como ese misterio que no se puede evitar,
que no se muestra, que se esconde
 y que en la sorpresa se encuentra.

Como esa tristeza que irradia el silencio,
que tienen el deseo oculto y desespero;
y que a la mínima caricia se detiene ese momento.

Como las lineas de un libreto imaginario,
en donde las audiciones no tuvieron fecha,
en donde nadie pudo hacer las escenas.

Como el suspiro lleno de recuerdos y una despedida,
de las miradas que se encuentran en la borrosa lejanía,
hasta desaparecer sin perecer.

Como la vista que se pierde en el cielo
en el techo de todos, con formas que se lleva el viento;
y estaba ahí, sonriendo le, extrañando eso, eso que no murió.

Como la magia de darle la espalda a todo,
para encontrarnos y ser uno,
desapareciendo sin guía y ojos cerrados.

Como los gustos que entrelazaron dedos,
en donde las miradas fueron espejos reflejando besos,
y el infinito fue un momento.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Mi cajita escondida

Mi cajita esta abierta, como el libro que solo el alma puede leer, como el sentimiento que te hace suspirar y cerrar los ojos. Tiene manías como granos de azúcar, escondiendo deseos, desespero, gritos al viento, miedo y algunos nervios que provocan el roce de una mano suave que me cuida. Se encuentra descubierta, abrazándote, dándote un empujón de rabia, mordiéndose el paréntesis que tu cerraste, sonriendo con los momentos que en mi guardaste. Tiene historias de silencios valientes, rostros ausentes, promesas que murieron y son recordadas, y un poco de miradas que ya no veo.
Mi cajita se encuentra despierta, con un regalo de mis labios y juegos que no agotan, con una luna creciente que se repite y cristales sin hallar transformados en palabras, mientras que las intensiones se iluminan cuando ven a su estrella fugaz llevando nuevas creencias.
Tu mirada y la mía se encontraron para dejar desnuda a la tristeza... Y sonrieron.