Como alguien que espera y no arriesga,
que quiere correr y se detiene,
que ve lo que tiene y pierde lo que quiere.
Como el sentimiento que se encuentra encerrado,
que en un abrazo inseparable de la soledad
te atrapa, te ata, y casi te cambia.
Como la venda que no te deja mirar,
caminar seria como sentir el vació,
ese que en cualquier momento te caerás.
Como el tono perfecto que se siente,
que te hace recordar los sueños
y como un grito del alma susurras: Te quiero.
Como esas manías disfrazadas, viciosas y dolorosas;
esas que revelan cualquier secreto sin hablar,
cualquier defecto sin mirar.
Como ese misterio que no se puede evitar,
que no se muestra, que se esconde
y que en la sorpresa se encuentra.
Como esa tristeza que irradia el silencio,
que tienen el deseo oculto y desespero;
y que a la mínima caricia se detiene ese momento.
Como las lineas de un libreto imaginario,
en donde las audiciones no tuvieron fecha,
en donde nadie pudo hacer las escenas.
Como el suspiro lleno de recuerdos y una despedida,
de las miradas que se encuentran en la borrosa lejanía,
hasta desaparecer sin perecer.
Como la vista que se pierde en el cielo
en el techo de todos, con formas que se lleva el viento;
y estaba ahí, sonriendo le, extrañando eso, eso que no murió.
Como la magia de darle la espalda a todo,
para encontrarnos y ser uno,
desapareciendo sin guía y ojos cerrados.
Como los gustos que entrelazaron dedos,
en donde las miradas fueron espejos reflejando besos,
y el infinito fue un momento.
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