Al escuchar esa voz tan incomparable, mi corazón se acelero,
tal vez de emoción y a la vez un miedo que recorría mi cuerpo, ese miedo que
susurraba en mi mente no hacerlo. Pero era mi corazón el que pensaba en ese
momento, diciéndome no importa lo que pase tu solo dilo y si quieres gritalo,
por si las dudas no te escucha y así fue como paso, por primera vez mi corazón
supero a mi mente y con un abrazo, dije lo que sentía, con unas
gotas saladas que acompañaban mi mirada
y rodaban por mis mejillas, quizás esas gotas caían pero tal vez mi felicidad subía,
con cada una de esas palabras y ese abrazo tan sincero que sin duda me pareció eterno; quizás mientras no me soltabas dijiste unas
palabras las cuales prometiste, pensé en
no creerte pero te quiero tanto que elijo hacerlo.
Espero con ansias ese día que quizás esas palabras puedan
unirse a la realidad, en la cual mi corazón quiere confiar.
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