domingo, 9 de febrero de 2014

En la oscuridad de una noche sin luna

Me encontraba perdida en un lugar, más oscuro que una noche sin luna, con abrazos que torturan. En donde no avanzaba, mientras que las horas eran enemigas que si caminaban. Atravesando manglares de dudas, enredada y seducida por las intenciones de no irme. Recibiendo ventiscas de arena, con los ojos abiertos, sin escondite y un tacto dormido. En el fondo de un mar sin explorar, sin corales, sin guía y sin respirar. En lo profundo de una cueva sin luciérnagas, sin eco, sin piedras que pisar y con frió. Debajo de una lluvia que se entendía con mis ojos, con el daño, con un te odio. En un llano sin horizonte, sin un suspiro que florece, sin una mirada que se pierde. En lo más alto de una montaña, sin sentir miedo, con una mochila de recuerdos y sin emociones. En presencia de un laberinto en donde sentía que caminaba, con muchos riesgos y sin delitos...
Me encontraba perdida en una pesadilla, con palabras sin voz, con expresiones disfrazadas, en donde una ligera caricia me despertó y me encontró.

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