Me encontraba perdida en un lugar, más oscuro que una noche sin luna, con abrazos que torturan. En donde no avanzaba, mientras que las horas eran enemigas que si caminaban. Atravesando manglares de dudas, enredada y seducida por las intenciones de no irme. Recibiendo ventiscas de arena, con los ojos abiertos, sin escondite y un tacto dormido. En
el fondo de un mar sin explorar, sin corales, sin guía y sin respirar. En lo profundo de una cueva sin
luciérnagas, sin eco, sin piedras que
pisar y con frió. Debajo de una lluvia que se entendía con mis ojos, con el
daño, con un te odio. En un llano sin horizonte, sin un suspiro que florece, sin una mirada que se pierde. En lo más alto de una montaña,
sin sentir miedo, con una mochila de
recuerdos y sin emociones. En presencia de un laberinto en donde sentía que caminaba, con muchos
riesgos y sin delitos...
Me encontraba perdida en una pesadilla, con palabras sin
voz, con expresiones disfrazadas, en donde una ligera caricia me despertó y me
encontró.
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